circle
24h

Los riesgos a evitar con los disfraces infantiles de carnavales

La seguridad es fundamental, así que el primer consejo es elegir bien el lugar donde comprar el disfraz para los más pequeños

imagen
Los riesgos a evitar con los disfraces infantiles de carnavales
Foto de archivo de disfraces de carnavales.
Isabel  Rodríguez
Isabel Rodríguez
Lectura estimada: 2 min.
Última actualización: 

Para evitar llevarse un susto por disfrazar a su hijo o hija con lo más baratillo para los carnavales, sin tener en cuenta la seguridad, conviene tener en cuenta algunos consejos que ofrecen estos días las organizaciones de consumidores con la llegada del carnaval.

Para que los disfraces infantiles no presenten un riesgo para su salud y la de los suyos, estos son los consejos que plantea la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y recoge Efe:

1. Un disfraz con marcado CE no debería ser inflamable, pero no está de más mantenerse lejos de las fuentes de fuego: cuidado con las velas, bengalas, petardos o mecheros, además de las chimeneas y estufas.

2. El disfraz debe ser adecuado a la edad del niño: para los menores de tres años se tienen que evitar cintas y cordones colgantes o accesorios punzantes, y hay que comprobar que los adornos y espumas no puedan romperse y convertirse en trozos con los que pueda atragantarse.

3. Priorizar las tiendas especializadas en disfraces frente a los marketplace de internet, donde hay menos controles y comprobar que el etiquetado incluya la dirección del fabricante o importador. Pero ante todo valorar el confeccionar usted mismo un disfraz: es más sostenible y permite volver a usar y aprovechar la ropa.

4. Cuando abran el disfraz, tiren la bolsa a la basura para evitar que los niños jueguen con ella por el riesgo de asfixia y lávelo. Si no es lavable, airéenlo dos días para evitar la concentración de sustancias potencialmente peligrosas.

5. Cuidado con las lentillas de fantasía, las de por ejemplo ojos de serpiente, de zombi, de vampiro, porque no es recomendable adquirirlas por internet, en bazares o tiendas de disfraces. Sólo en una óptica, donde sea un profesional el que pueda supervisar la venta y garantice que no se pone en riesgo la salud de los ojos.