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Rivas defiende las cuentas "inmaculadas" de Vox y exige a los ediles rebeldes que dimitan "si tienen honor"

El portavoz municipal en Salamanca afirma sentirse traicionado por sus excompañeros, a los que acusa de caer en "un egocentrismo desmedido"

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Rivas defiende las cuentas "inmaculadas" de Vox y exige a los ediles rebeldes que dimitan "si tienen honor"
Ignacio Rivas. (Foto: A. Santana)
Daniel Bajo Peña
Daniel Bajo Peña
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La batalla en el extinto grupo municipal de Vox escribe hoy nuevo capítulo. El concejal Ignacio Rivas ha comparecido públicamente para replicar a sus correligionarios Alejandro Pérez de la Sota y María Carpio, quienes hace dos semanas votaron cesarle como portavoz del grupo, le instaron a dimitir de sus cargos e insinuaron que podría haber incurrido en un "uso indebido" de fondos.

Rivas ha repasado la cronología de los día 10 y 11 de febrero, cuando se 'coció' todo y ha concluido que tanto De la Sota como Carpio son "mentirosos y manipuladores", pecan de un "egocentrismo desmedido" y han cometido una ofensa personal "inadmisible" hacia su persona.

 

Cuentas "intachables"

 

Siempre según Rivas, los tres concejales se reunieron el 10 de febrero a primera hora y sus excompañeros de grupo le instaron a dimitir, entregar y acta de concejal y comunicarlo públicamente. De la Sota y Carpio explicaron el 11 de febrero que, a su juicio, el grupo había entrado en una deriva personalista y que sospechaban del buen uso de los fondos asignados, pero que no podían acceder a las cuentas porque ésta es una prerrogativa de los portavoces.

Rivas asegura que le presentaron un documento con 7 puntos en el que se recogía su salida del grupo, el nombramiento de De la Sota como portavoz, el cese de los asesores... y en el que sólo faltaba su firma. Rivas se negó a ceder porque lo consideró "un chantaje". 

Respecto a las asignaciones del grupo y a las sospechas de los 'ediles rebeldes', Rivas asegura que "todos los concejales" tienen derecho a consultarlas y que, según le comunicó el interventor municipal, el 16 de enero facilitaron a María Carpio una auditoría con unas cuentas "inmaculadas". Rivas también contactó con el concejal de Régimen Interno, Fernando Rodríguez, y éste le comunicó que los libros de Vox eran "intachables". Según Rivas, si el auditor hubiera tenido "reparos" o sospechas de alguna irregularidad, el Ayuntamiento habría sido el primero en intervenir.

Ignacio Rivas desmiente también que Alejandro Pérez de la Sota fuera oficialmente el portavoz de Vox "ni durante un minuto". La secretaría del Ayuntamiento comunicó el 11 de febrero a los tres concejales de Vox que su estatus quedaba 'congelado' hasta que todo se aclarase. Por tanto, insiste Rivas, De la Sota no fue portavoz "ni un minuto", ni siquiera cuando compareció públicamente ese mismo día.

 

Compromiso y honor 

 

Llegados a este punto, Rivas espera que De la Sota "si tiene compromiso y honor" cumpla con lo que aseguró públicamente, entregue su acta de concejal y se disculpe por haber herido al grupo municipal. "No le queda otra. Toda su rueda de prensa era mentira" y ha "mentido y manipulado" al alcalde, al Consistorio y a la opinión pública. "Si tiene honor", insistió, "ya está tardando" en dejarlo.

En cuanto a los motivos de los dos ediles para actuar así, Rivas admite que no sabe cuáles pueden ser, aunque no cree que sean cuestiones ideológicas, porque querían la portavocía del partido. Sospecha de un "egocentrismo desmedido", porque los salmantinos "han votado a Vox, no a ellos" y el partido les ha desautorizado porque "no quiere que se les identifique" con ambos. También ha dejado caer que ahora podrán participar en más comisiones de trabajo municipales que antes y que cobrarán más por asistir a ellas.

Finalmente, Rivas admitió sentirse personalmente "traicionado" por lo sucedido y no descartó adoptar medidas legales.