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Una cápsula del tiempo en el Recinto Ferial de Salamanca: Un viaje al pasado con la vista en el futuro

En el corazón del nuevo bulevar que se está construyendo en el Recinto Ferial de Salamanca una urna atesora ecos del pasado y enseñanzas para el futuro

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Una cápsula del tiempo en el Recinto Ferial de Salamanca: Un viaje al pasado con la vista en el futuro
Foto: Arai Santana
Teresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.
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Imagina un instante suspendido en el tiempo, donde la historia y el presente se entrelazan en un pequeño contenedor, listo para ser descubierto por futuras generaciones. En el corazón del nuevo bulevar que se está construyendo en el Recinto Ferial de Salamanca esta idea cobra vida a través de una cápsula del tiempo, un tesoro escondido que atesora los ecos del pasado de la Diputación y el vibrante latido de su presente.

¿Qué significa realmente una cápsula del tiempo? Es un puente entre eras, un regalo lanzado al futuro que nos invita a reflexionar sobre nuestro legado. Dentro de esta urna se encuentra un porcentaje de la vida institucional de Salamanca: desde el primer libro de cuentas de la Diputación de 1813, una pieza clave que revela las raíces y la evolución de la administración pública, hasta los precios de la primera lonja provincial agropecuaria, que nos souvenirs de un tiempo en el que la producción local comenzaba a tomar forma y a definirse en el mercado.

Las páginas del reglamento del régimen interior del mercado regional de ganados y los estatutos de la lonja no son solo documentos; son relatos que narran historias de comercio, de encuentros entre agricultores y ganaderos, donde el pulso económico de la región fue marcado. En medio de estos vestigios del pasado, se encuentran también libros editados por la Diputación conmemorando su 25 aniversario como los 25 años del recinto Ferial de Nunchi Prieto, imágenes aéreas del recinto ferial que revelan cómo ha cambiado la ciudad a lo largo de los años, planos que delinean sueños de progreso y, curiosamente, una peseta, símbolo de una época que nos conecta a todos.

La cápsula del tiempo es más que un simple contenedor, es un acto de curiosidad y una invitación a la reflexión. A medida que las generaciones futuras desenterrarán estos tesoros, se encontrarán no solo con documentos y objetos, sino con las historias que estos representan: las aspiraciones, los cambios, las luchas y los logros de una comunidad vibrante. Esta intervención en el bulevar no solo embellece el espacio urbano, sino que también establece un diálogo intertemporal que estimula nuestra curiosidad y nos recuerda que cada acción, cada documento, cada momento vivido, tiene su lugar en la historia.

Así que, cuando pasen los años y se revele esta cápsula del tiempo, será un recordatorio de que, aunque el presente siempre está en movimiento, el pasado sigue vivo en las enseñanzas y en las historias que compartimos.