Quílez, el periodista que defiende bajar a las cloacas aunque te muerdan las ratas: "Llevamos la maldad en el ADN"

Especializado en información de sucesos y tribunales, cuenta en esta entrevista los entresijos de casos estremecedores que recoge en su último libro, 'Condenados relatos'

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Quílez, el periodista que defiende bajar a las cloacas aunque te muerdan las ratas: "Llevamos la maldad en el ADN"
El periodista Carlos Quílez presenta su último libro en León.
Susana Martín
Susana Martín
Lectura estimada: 16 min.
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Ahora que las series de 'true crime' invaden la programación de cualquier plataforma de televisión, la cara de este periodista es una de las imprescindibles cuando se trata de contar con detalle algunos de los casos más escalofriantes de la historia criminal de España. Entre grabación y grabación, tras varios intentos, Carlos Quílez (Barcelona, 1966) atiende a Tribuna León por teléfono desde uno de los estudios de televisión que frecuenta. Este viernes estará en León para presentar su último libro, 'Condenados relatos', dieciocho casos estremecedores de los que el escritor habla con la soltura que da conocerlos en profundidad. Reconoce que entrevistaría al mismísimo diablo y que nunca se pone límites a la hora de acercarse a los criminales. "Hay que bajar a las cloacas, aunque te muerdan las ratas", dice, aunque también cuenta que hay delincuentes que le dan arcadas.

- Ya son unos cuantos los títulos que ha publicado en sus tres décadas de profesión…

- Este es mi décimosegundo libro, con material de 'true crime' al que yo he tenido acceso por mi trabajo diario como periodista de la crónica de sucesos, porque también me gusta llamarlo periodista de la mala vida: drogas, sucesos, información policial, judicial, investigación. Mi último libro, 'Condenados relatos', son relatos criminales de atracadores, de asesinos, de delincuentes de cuello blanco… Algunos para llorar, otros para reír, otros para pensar… Bueno, todos para pensar, son casos que conocido como periodista y los he trasladado a la literatura, que es un poco de la tónica de toda mi obra.

- Estas historias que recoge en su libro, ¿son de las más conocidas, o de las no tan mediáticas?

- Hay de todo, hay algunas historias en las que incluso he dado voz directamente a sus protagonistas. Por ejemplo, hay un capítulo que ha escrito de puño y letra Rosa Peral, la asesina de la guardia urbana, la que condenada por el crimen de Pedro Rodríguez, con la que yo me he entrevistado un montón de veces en la cárcel, y sobre la que tengo un montón de material que algún día evacuaré, no sé si en un libro. Ella es una de las protagonistas del libro, y otro es Sandro Rossell, el que fuera presidente del Barcelona, que estuvo en prisión trescientos y pico días por un presunto delito de falsedad y de blanqueo de capital, etcétera, y que resultó ser absuelto, porque el inocente también es protagonista del libro. Y luego tenemos en este libro a un asesino que tiene decenas de muertes sus espaldas, al atracador del chándal, conocido en la ciudad de Barcelona porque atracaba siempre los bancos con su prenda fetiche. En fin, tenemos una variedad enorme de personajes, la delincuencia desde muchos prismas...

- Va a mostrar en San Andrés algún material inédito…

- Los datos que utilizo son los protagonistas de las historias, y  lo que llevo a León es la parte previa al libro, cuando yo entrevisto a los delincuentes y les interrogo para que me den información con las que luego las novelas, los libros o lo que toca. Voy a mostrar un material audiovisual de entrevistas, no sé si se dice 'a calzón quitao' o 'a calzón bajao', desmaquillados, unos delincuentes que explican sus vivencias con un grado de libertad superior. Este material para mí es oro porque es el sustento de los libros.

- Y de todo lo que va aprendiendo estos años en ese submundo de la delincuencia, el crimen, el ámbito policial, judicial, ¿Qué es lo que más le ha sorprendido sobre la condición humana?

- Un montón de cosas. Para empezar, me siento un privilegiado, porque este ámbito del periodismo me ha permitido conocer situaciones, he estado en más de 25 atentados terroristas, yo creo que en más de 400 juicios… he estado en más juicios que muchos abogados… He conocido a personajes en busca y captura, asesinos, violadores, víctimas, en fin… y todo eso genera un enriquecimiento personal que para mí es oro. No me creo más que nadie, pero sí que tengo una perspectiva más escéptica de la vida gracias a todas estas enseñanzas y a todas las vivencias que he tenido gracias a mi profesión en este ámbito concreto dela crónica negra. Te podría decir que he descubierto que todos llevamos la maldad en el ADN, eso es así, unos más, otros menos… Algunos la evacúan de una forma terrible, pero todos… La maldad forma parte consustancial del ser humano, es difícil de constatar, pero yo lo he visto. Sobre todo porque no siempre los que están en el lado de los malos, de la delincuencia, son los malos, ¿no? A veces hemos encontrado que en el lado de los que nos creemos buenos aparece gente verdaderamente malvada…

- ¿Se refiere a eso que dicen de que ni los malos son tan malos, ni los buenos tan buenos?

- Bueno, hay malos que son verdaderamente tan malos como parecen, y desde luego hay buenos que no son lo que parecen. Cuando hablamos, por ejemplo, en psicopatía, pues podemos hablar del asesino del rifle, del asesino de Pioz… de los grandes asesinos de la historia reciente, pero créeme que con traje y corbata y gomina encontraríamos en grandes empresas del Ibex algunos tipos que tienen un grado de psicopatía muy superior, más exacerbado, y casi diría que mucho más peligroso, por el daño que son capaces de hacer. En la política también nos encontraríamos mucho psicópata de manual, y en este sentido recomiendo el último libro del profesor Vicente Garrido.

- Cuando se acerca a algunos de esos criminales de los que suele hablar o escribir, terroríficos algunos, ¿contempla usted alguna sensación parecida al miedo? ¿No acojonan?

- Respeto sí. Y hay una fórmula que me enseñaron de jovencito y la sigo llevando a cabo, que es no mentirles nunca. Hay que bajar a las cloacas aunque te muerdan las ratas, como decía Iñaki Gabilondo, uno de mis maestros. Por lo tanto, hay que estar donde hay que estar, no se puede hacer la información del conflicto social desde casita, fresquito en verano y calentito en invierno. Hay que mancharse las zapatillas de polvo, y de alguna forma notar, mascar lo que estás haciendo, de lo que estás informando. En ese sentido, en alguna ocasión he notado algo más que respeto… con personas en busca y captura, con tipos que notas que son verdaderos malnacidos, tipos capaces de cualquier cosa, y eso genera un cierto respeto. Pero también, sabiéndolo, te pones el antídoto, de alguna forma vas más prevenido, sobre todo que no te cojan en renuncio. No mentirles y respetar cuando te dicen que no cuentes algo. Aunque luego no lo pueda contar, yo siempre quiero que me lo expliquen, quiero saber toda la película. Respetar este tipo de acuerdos con la delincuencia, o también con la policía, hace que con el paso del tiempo te acaben respetando. Si les respetas, te respetan.

- Por su experiencia, cuando hablamos de la maldad, ¿ahí podemos hacer alguna diferencia entre la maldad de hombres y de mujeres, o no, o el malo es malo sea hombre o sea mujer?

- Encontraríamos casuística en todos los ámbitos, pero es verdadque dicen los criminólogos que los hombres ejecutan más y las mujeres planifican más, y hay un montón de casos que avalarían esa teoría. Yo sí que diferenciaría dos maldades, la maldad del sociópata y la maldad del psicópata. El psicópata es una maldad terrible, es una maldad definitiva, es una maldad finalista de quien está programado en ADN para el terror, es irreconducible, y ahí están un 3-4-5%. Y luego están todos los otros, los sociópatas, y ahí encontraríamos verdaderos malnacidos, gente mala pero que tiene un punto de conocimiento y de freno, por leve que sea, de su conducta. Es decir, que saben el alcance del daño que son capacidades de hacer. Diferenciaría esos dos ámbitos, la maldad del psicópata, terrible, dura, durísima, y minoritaria; y la mayoritaria, que le contraríamos en el punto de la sociopatía.

- Habló antes de Rosa Peral, de sus conversaciones en prisión con ella, y le he visto hace poquito en una de las series sobre el crimen de la guardia urbana, en que Peral y Albert Rodríguez han sido condenados por asesinar al novio de ella, Pedro Rodríguez. Me dio la impresión de que usted dejaba entrever que, en su opinión, no había habido justicia… ¿A qué se refiere?

- Lo digo, y lo digo claramente desde el conocimiento máximo del tema, no de una forma superficial. Yo estuve en el momento en el que apareció el coche con las cenizas de Pedro Rodríguez, la víctima, y estuve en la sentencia del Supremo. He estado en todo el recorrido de este caso. Me he visto con ella, he hablado con los investigadores, y yo abrigo la profunda convicción, y lo digo sin apasionamiento, de que esta mujer, yo no sé si lo hizo, no lo sé, cómo lo voy a saber, a pesar de que una setencia que dice que lo hizo, lo que sí que sé es que no ha sido juzgada justamente. Se la ha jugado por promiscua, por tener muchos amores… Si yo voy a una discoteca y mantengo relación con cinco chicas soy un campeón, ypero si vas tú y haces lo mismo eres una fresca. Funciona así, es una pena, y esto ha rezumado mucho, muchísimo, en el caso de Rosa Peral. En el juicio, el fiscal preguntaba a las testigos si habían tenido relaciones sexuales con Rosa Peral, pero lo curioso es que esa pregunta no se la hacía a los testigos que declaraban del lado del otro procesado, Albert López, a ellos no se les preguntó si habían tenido relaciones gays con Albert, ¿por qué? Eso, en un caso tan mediático, en un caso con jurado, ha provocado que no se le haya juzgado justamente, y es una pena.

- Pero ya no cabe recurso, ¿no? La sentencia ya es firme…

- No, no, ya no. Y la sentencia técnicamente es impecable, no digo que los jueces hayan prevaricado. Mira… hace muchos años, José Antonio La Cava, que fue presidente de la Audiencia Provincial de Gerona, me dijo hace muchos años cuando cubrí el juicio por el secuestro de la farmacéutica de Olot y yo le pregunté: ¿se sabrá la verdad, Señoría? Y él me dijo: sabremos la verdad jurídica, que no siempre coincide con la verdad real…

- En pleno auge de los 'true crime', y además del caso de Rosa Peral, ¿hay algún otro caso que le haya marcado especialmente, algún otro en que quizá le chirríe un poco la sentencia?

- Mira, te podría hablar de un montón de casos, pero me vas a permitir que me salte a la torera tu pregunta, y te hable de un caso actual que me tiene absolutamente estupefacto, y es el del señor ócsar Sánchez, inspector jefe de blanqueo de capitales de la Jefatura Superior de Policía de Madrid…

- El de las paredes emparedadas con dinero…

- Eso es. Lo han pillado con 20 millones en billetitos usados en la pared del comedor de su casa. Esto es extraordinario, no hay precedente en el mundo. Es que ni Pablo Escobar tenía tanto dinero en casa. En la historia de las policías del mundo, entre los universos, jamás hubo un caso de corrupción tan bestia, tan descarado y tan salvaje como el de este personaje. Y me dicen que cuando se sepa todo el dinero que invirtió en criptomonedas igual no son 20 los millones que acumuló sino 50, o 60, o más… Dejó pasar más de 30.000 kilos de cocaína, casi 700 millones en el mercado negro. Es una barbaridad, es un caso que me tiene fascinado. Y vamos, no te anuncio que voy a hacer una novela, pero quien haga una novela o una serie de televisión me tendrá sentado en el sofá seguro.

- ¿Y cómo hace, y más estando en televisión, para huir del morbo y del sensacionalismo, para informar con rigor, que es lo a que nos deberíamos dedicar los periodistas?

- Es más sencillo de lo que parece. Es simplemente entender si todo el material que tienes tiene interés por sí mismo para la audiencia o no tiene interés. Y si ha sido obtenido licitamente, y si tiene una repercusión colateral inaceptable. Cuando te haces esas preguntas y te planteas eso, todo lo otro entra. Es decir, ¿yo por qué tengo que decir que un grupo de peruanos ha robado a una pareja en la autopista, porque tengo que decir que son peruanos? ¿Aporta alguna cosa? No, y punto. Lo digo en las conferencias y en la facultad cuando doy clases: oye, tenemos un material y una responsabilidad, cuando le pegamos a la pelota vamos a estar seguros de a dónde la dirigimos y con qué motivo, porque a veces el balón puede causarnos un gol en propia puerta.

- Estos días se ha abierto un debate sobre la publicación y distribución del libro que ha escrito que Luisgé Martin, El odio, un libro de Anagrama en que el autor habla con el asesino de sus propios hijos, José Bretón. Y ha habido un rechazo social impresionante, unas críticas por a quién se ha dado voz, un asesino, pero también a quién no se le ha dado esa oportunidad, la madre de los niños… Me gustaría saber cuál es su opinión como profesional.

- Te lo voy a decir muy claro. Yo envidio profundamente a Luisgé Martín por haber obtenido una información que me hubiera gustado obtener a mí. Por lo tanto, chapó. Chapó el trabajo de indagación: no es periodista, pero ha hecho trabajo periodístico con el que ha nutrido un libro. La única cosa que me molesta de todo esto es no haber sido yo el que tuviera este material. Para mí el tema está claro, los periodistas tenemos que entrevistar hasta al diablo, bajar al infierno, a la cloacas, que es donde están las cosas. Lo otro son felaciones periodísticas. Lo que sí tiene que hacer el periodista es ser muy consciente de qué hacer con esematerial que has obtenido, y ser muy consciente quiere decir dudar de todo, pero no limitarnos a la obtención de la información. Este libro del que hablamos habla del odio, de la maldad de un asesino… ¿Prohibimos también que yo vaya a la cárcel a ver a Rosa Peral porque es una asesina? ¿No la podemos entrevistar, no tiene interés lo que ella piensa, lo que ella dice, lo que ella hace? Hace un mes estuve en la cárcel de Alcalá Meco entrevistándome con César Román, el ‘asesino del cachopo’, que mató a su mujer de un tiro en la cabeza… Es la segunda vez que voy, ¿no puedo ir y contarlo? ¿Nos vamos a quedar sin trabajo?

- ¿Cuál cree que debe ser el límite entre el delincuente y el periodista? Porque no puede valer todo, tiene que haber unos límites, ¿no?

- Es complicado. En primer lugar, cada caso es cada caso. Porque encontraría seguramente casos en los que es más adecuado mantener una posición equidistante, y en otros no. Sé que voy a ser muy polémico con esto que te voy a decir, pero lo pienso en conciencia: En el caso de Dani Alves, condenado por violación. A ella siempre la hemos llamado la víctima, y según la sentencia lo ha sido, pero si durante la instrucción Alves era presunto autor, ella era presunta víctima, ¿no? Entonces, hay que analizar caso por caso. Y si me preguntas por los límites y te lo tengo que resumir en una frase, sería ser antes persona que periodista. Siendo persona antes que periodista, te digo que el libro El odio lo hubiera firmado yo. Y siendo persona antes que periodista te puedo contar que no he dado un montón de informaciones que podían haber generado un daño colateral extraordinario.

- ¿Por ejemplo?

- Te voy a explicar una. En los años 'noventaypoco' tengo información de primera mano de que el grupo revolucionario el Grapo, terroristas que mataban gente, como la ETA, tenían un piso franco en Barcelona. Yo podía haberlo contado en la radio, pero no lo di porque a mí se me hizo ver que era un piso que estaba monitorizado por la policía porque tarde o temprano iban a ir ahí los terroristas… Entre dar la información y ser el culpable de que unos terroristas huyan…pues evidentemente soy persona antes que periodista, y no di la información.

- ¿Y hay algún caso donde se ponga usted un límite? Por ejemplo, le digo, estoy de acuerdo con que hay que entrevistar al diablo, pero por ejemplo no me interesa entrevistar a un violador, o a un asesino de niños… ¿Usted tiene algún límite a la hora de decidir no contar una historia?

- Más que un límite por abajo, te diría que no me pongo límites por arriba, es decir, si hubiera tenido la oportunidad de entrevistar a Bin Laden, hubiera pagado lo que no tengo por hacerlo, por decirte un monstruo de tamaña envergadura. ¿Límites? No, la verdad es que no…

- ¿A cualquiera?

- Sí. Yo he hecho un libro o un violador en serie, y estoy preparado un segundo libro, y he tenido que hablar con ellos y demás. Y el asco que experimentas, no lo podéis imaginar. Y estoy hablando con una mujer, así que seguramente sí lo puedes imaginar. El estar con ellos, sólo el estar con ellos ya te genera arcadas, pero hay que hacerlo. ¿Cómo voy a hablar de esto si no lo conozco?

- Y en su opinión, ¿es posible llegar a empatizar con un criminal, incluso… trabar amistad?

- Pues qué compleja es la condición humana, ¿no? Y yo, que soy un ser humano, como tú, pero te añado que soy un hombre especialmente complejo en muchas cosas y manifiestamente contradictorio en algunas cosas de las que yo mismo me sorprendo, pues ves mi bagaje y resulta que una de las personas que ha tenido una actuación policial más desastrosa, un torturador, un tipo que ha hecho verdaderas barbaridades del que hablo en ‘Condenados relatos’, sin justificarlo porque ya ves de qué lo acabo de tildar, pues no puedo evitar decir que le tengo carino. Es un hombre hay mayor, un hombre enfermo… Me da hasta vergüenza reconocerlo… Te pongo este caso, y bueno, con el asesino del cachopo hace un mes estuvimos ríendonos a mandíbula batiente. Y dirán: ¿te estás riendo con un asesino? Bueno, sí, lo que no hago es llevarle el día de navidad a mi casa… Pero sí, me he reído con un asesino, pero cuando hable de él lo haré porque le he visto.  Es un tema complicado, y además te digo que además los malos tienen una erótica especial… Con los años vas teniendo experiencia y vas tomando distancia. Se trata de notar el calor pero no quemarte… Pero hay que notar el calor, porque si no no se puede explicar.

- También ha cubierto otro de los casos más mediáticos de los últimos tiempos, el crimen de Daniel Sancho, que mató y descuartizó al doctor Arrieta…

- He tenido la oportunidad de participar en los documentales que habéis visto en televisión. Estuve en Tailandia, cubriendo al juicio, y demás. Yo, que soy un acérrimo opositor a la pena de muerte, tuve la oportunidad de hablar con el teniente fiscal de la Corte de Cosa Mui, que me dijo una frase que marcó mis crónicas… Mire, Quílez, un tipo que es capaz de descuartizar a un ser humano, como él reconoce… que además ha sido su amor, su amante… Me dijo: muy bien me tiene que explicar que no lo ha matado, porque quien tiene mimbres para descuartizar un cuerpo humano, y más de alguien con el que te has pesado y has querido, tiene mimbres para haber acabado con su vida… Y eso es lo que marcó al tribunal. Me marcó muchísimo, y pensé: muchacho, no te van a matar, pero la vas a pagar bien gorda, pero bien gorda. Y así ha sido.

- ¿Tardará mucho Sancho en venir a España?

- De aquí a ocho años, una cosa así, lo traerán. Un español en una cárcel de Tailandia es un gasto para el gobierno de Tailandia, y si se lo puede ahorrar se lo ahorrará. No lo pueden hacer antes, porque darían un mal ejemplo, pero sí en ocho años. Y piensa que el muerto no es tailandés, es colombiano, porque si no Sancho habría pasado el paredón seguro

- ¿Tiene tiempo usted para ver muchas series? ¿Le interesan todos los casos?

- Sí, veo muchas series. Fundamentalmente series de ficción, que son las que más me gustan: series norteamericanas, también francesas. De las de no ficción soy bastante selectivo: unas, porque los casos ya me los sé y no no me van a aportar nada. Luego hay otras que me han parecido interesantísimas, como las del caso Asunta.   

- ¿Qué opina de ese caso? Da la impresión de que, como le dijo en el juicio de la farmacéutica de Olot ese jurista que citó antes, una cosa será la realidad jurídica, y otra que conozcamos la verdad… Cuántas incógnitas quedan a veces en estos crímenes…

- En el caso Asunta yo creo que hubo una sentencia justa en base a un juicio justo. Tengo la sensación de que se acertó plenamente sobre la implicación de ese matrimonio, con  un grado de participación que quizá podíamos matizar, pero tuvieron una directa relación en el asesinato de la pequeña. No tengo duda. Pero ya te digo, más que los documentales que hacen compañeros como yo, y muy buenos, lo que más me gusta son las series que tengan el cariz lo más realista posible. Yo prefiero las series más realistas que verosímiles, aunque lo verosímil es mucho más atractivo.

- Y de todas las series, de todos los casos que conoce, si tuviera que quedarte con dos o tres que le hayan marcado profesional o personalmente, ¿cuáles serían?

- Te diría estos tres, no por este orden: el caso de la guardia urbana, que he tenido la suerte de recorrer de principio a fin;  me marcó el caso del violador de la Vall d’Hebron, un violador en serie de Barcelona, que estuve el primer día que cometió la primera de sus 50 violaciones y estuve el momento en el que se levantó el cadáver porque apareció muerto justamente al salir de la cárcel; y un tercero sería el caso de la farmacéutica de Olot, Maria Angels Feliu, que estuvo un año secuestrada… Hay muchos más casos, y algunos los recuerdo de una forma entrañable, y mira que son escabrosos.

- Con estos temas tan bárbaros que aborda, ¿cómo hace al llegar a casa para que no le afecte todo lo que ha visto o sabido durante el día?

- Eso se lo podemos preguntar a un policía o a un médico. El primer día es tremendo, pero cuando llevas tantos casos, tantas situaciones, se ha hecho callo en el alma, se ha endurecido. Y a partir de ahí tomas una distancia. Yo recuerdo el primer juicio que cubrí en mi vida, que fue un caso de violación: allí estaba la chica, y yo me pegué una panzada de llorar, incluso cuando llegué a mi casa seguía llorando. Pero cuando llevas veinticinco juicios por violación, al final hasta haces bromas… Quizá son mecanismos de protección, no lo sé.

Más Info.

Especializado en periodismo de sucesos y tribunales, Carlos Quílez estará este viernes en la localidad leonesa de San Andrés del Rabanedo, donde presentará su último trabajo, 'Condenados relatos'. Como telonero, su colega escritor Luis Artigue.

La jornada, organizada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento, comenzará a las 11.30 horas en la Casa de la Cultura de Pinilla, donde el periodista catalán hablará sobre cómo se hace un programa de televisión de crónica judicial-policial y mostrará "material televisivo inédito".

A las 14 horas, Quílez será recibido por la alcaldesa del municipio, Ana Caurel, y otros miembros de la corporación municipal. Durante la visita institucional se le obsequiará con un cuadro de la pintora leonesa Gemma García Blanco.

Ya por la tarde, la Biblioteca de Pinilla acogerá a las 17.45 horas la presentación de su libro 'Condenados relatos', en el que repasa -de la mano de los presos y ex presos- dieciocho de las historias criminales que más le han marcado durante sus tres décadas como cronista policial y judicial.

Quílez ha escrito una decena de libros sobre algunos de los casos más impactantes en los que ha trabajado. Cuenta con una amplia trayectoria en medios de comunicación. Es director y presentador en La Sexta del programa 'Caso' y colaborador en programas como Aruseros, Al Rojo Vivo, La Sexta Noche o Y ahora Sonsoles.

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Especializado en periodismo de sucesos y tribunales, Carlos Quílez estará este viernes en la localidad leonesa de San Andrés del Rabanedo, donde presentará su último trabajo, 'Condenados relatos'. Como telonero, su colega escritor Luis Artigue.

La jornada, organizada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento, comenzará a las 11.30 horas en la Casa de la Cultura de Pinilla, donde el periodista catalán hablará sobre cómo se hace un programa de televisión de crónica judicial-policial y mostrará "material televisivo inédito".

A las 14 horas, Quílez será recibido por la alcaldesa del municipio, Ana Caurel, y otros miembros de la corporación municipal. Durante la visita institucional se le obsequiará con un cuadro de la pintora leonesa Gemma García Blanco.

Ya por la tarde, la Biblioteca de Pinilla acogerá a las 17.45 horas la presentación de su libro 'Condenados relatos', en el que repasa -de la mano de los presos y ex presos- dieciocho de las historias criminales que más le han marcado durante sus tres décadas como cronista policial y judicial.

Quílez ha escrito una decena de libros sobre algunos de los casos más impactantes en los que ha trabajado. Cuenta con una amplia trayectoria en medios de comunicación. Es director y presentador en La Sexta del programa 'Caso' y colaborador en programas como Aruseros, Al Rojo Vivo, La Sexta Noche o Y ahora Sonsoles.

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