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Menudo Panorama

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Por Pedro Santa Brígida

Desequilibrio económico en Castilla y León


Me preguntan a menudo por qué los leoneses no se sienten a gusto dentro de la comunidad de Castilla y León. Siempre respondo que, al margen de leyendas urbanas y discursos políticos interesados, principalmente porque la economía de la provincia de León ha caído de manera brutal en los últimos cuarenta años, particularmente desde el ingreso de España en la Comunidad Económica Europea (como se denominaba en 1986). La principal causa se encuentra en la pérdida de riqueza y de puestos de trabajo debido al forzado cierre de la minería del carbón y al fracasado incumplimiento de la reindustrialización, tantas veces prometida en su momento. En este citado período, la pérdida de población en el conjunto de la provincia supera los 60.000 habitantes.

Aunque las comparaciones siempre resulten odiosas, hablaré de números. Los últimos datos económicos sobre el tejido industrial de Castilla y León son elocuentes. Valladolid y Burgos lideran el ranking de las mayores empresas de la comunidad con holgada diferencia. Entre las cinco mil mayores compañías de la región hay 1.153 en Valladolid y 912 en Burgos, según la publicación anual de Castilla y León Económica. Entre ambas provincias albergan el cuarenta y uno por ciento del total. En León se contabilizan 786, en Salamanca 749, en Segovia 444, en Zamora 294, en Palencia 263 y en Soria 142 empresas.

La industria de la automoción sigue siendo la que mayor facturación registra en la comunidad. De hecho las primeras cinco empresas del listado pertenecen a este sector: Renault (Va), Grupo Antolín (Bu), Iveco (Va), Michelin (Va) y Nissan (Av). Sin embargo, es el sector agroalimentario el más representado entre las citadas cinco mil principales empresas. Las más notorias son Campofrío y Pascual, ambas radicadas en la provincia burgalesa.

Por contra, según la última Encuesta de Población Activa, León, con un 48,2 por ciento, es la provincia española con menor tasa de actividad. Un dato demoledor, que tiene mucho que ver con que la provincia leonesa es la que mayor número de jóvenes formados exporta fuera de su territorio y en la que los jubilados aumentan de forma exponencial. Los datos de la evolución del Producto Interior Bruto también son elocuentes: el PIB de León ha crecido un veinte por ciento menos que el de la media de la región desde el año 2000. En la década de los ochenta del pasado siglo, la provincia de León llegó a ocupar el puesto 17 del PIB a nivel nacional.

Cuando daba mis primeros pasos en el periodismo, León era la provincia más poblada de la comunidad autónoma, con alrededor de 510.000 habitantes, mientras que Valladolid no alcanzaba el medio millón. Los últimos datos oficiales reflejan que León cuenta con 448.132, Valladolid con 525.398 y Burgos con 357.126 habitantes. La comparativa de las cifras de población activa y jubilada entre provincias reflejan la cruda realidad de las tres del oeste regional (León, Zamora y Salamanca).

Los datos macroeconómicos pueden ayudar a entender el por qué la sociedad leonesa se quiere rebelar contra su actual estatus en el contexto nacional, en realidad creo que contra una sombría realidad económica, que está siendo hábilmente aprovechada por algunos partidos y conocidos políticos locales para continuar sembrando e impulsando el denominado leonesismo sociológico. El populismo, tan de moda hoy también en León, ha recogido una de las reglas de oro de la historia de la más miserable teoría política: "Cuando las cosas no van bien en casa, siempre hay que buscar el enemigo fuera".

El próximo domingo tendrá lugar una nueva manifestación en la capital leonesa para reclamar un futuro económico y social menos incierto y oscuro. Una más. Al igual que otras provincias, los leoneses tienen todo el derecho a movilizarse, aunque como siempre los principales culpables serán buscados en la Junta de Castilla y León y no en el Gobierno central. Y por su puesto, nada de autocrítica. Al tiempo.

¿Si el tejido económico de León fuera pujante, con atracción industrial, inversión extranjera, trabajo cualificado y crecimiento poblacional, alguien cree que los leoneses no estarían a gusto con la actual configuración autonómica? Pero el país de las maravillas no existe más que en la literatura y el cine.