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Por Emilio Rodríguez García

Cuando tu media naranja es un bot


La soledad es un problema que se ha acrecentado a raíz de la pandemia. Lo dicen los expertos y los estudios. Yo mismo he abordado este tema en el artículo más solos que nunca.

Pero la tecnología, como siempre, ha venido al rescate. Si no encuentras pareja en la vida real, hay miles de oportunidades en el mundo digital. O eso dicen los estafadores.

Según un artículo reciente de Wired, la combinación de aislamiento social y avances en inteligencia artificial ha creado el caldo de cultivo perfecto para el fraude romántico. Y los datos asustan: en Estados Unidos, las víctimas de estas estafas han perdido casi 4.500 millones de dólares en la última década. Pero claro, qué es un poquito de dinero cuando estás convencido de que el amor de tu vida, aunque viva en otro continente, solo necesita una transferencia para poder venir a verte. No es para tomárselo a la ligera. Que tantas personas estén cayendo en ese juego indica dos cosas; la constatación de la soledad como mal endémico de nuestra sociedad actual y el nivel de desarrollo y sofisticación de los que no tienen remordimientos por lo que hacen.

La tecnología ha elevado el juego de los estafadores. Antes tenían que escribir manualmente sus mensajes, traducir torpemente del ruso al inglés y convencer a las víctimas con fotos de stock bajadas de Google. Ahora, gracias a la IA generativa, pueden producir conversaciones fluidas en múltiples idiomas, con historias convincentes y fotos de perfiles hiperrealistas creadas por algoritmos en apenas unos minutos. Es el sueño de cualquier estafador.

Y el daño no es solo económico. El impacto psicológico de estas estafas es devastador. No hay peor humillación que descubrir que has invertido meses en una relación con un "ser humano" que, en realidad, no existe. La vergüenza y la traición pesan tanto que muchas víctimas ni siquiera denuncian, perpetuando el ciclo.

La moraleja es sencilla: antes de abrir el corazón (y la billetera), recuerda: si parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente sea un bot.

Como intento decir con cierta asiduidad: sed cautos y reflexivos. Estamos en la era de pensar por nosotros mismos y, ahora más que nunca, de cuestionar todo.